El juego es una de las cosas más importantes en la vida de una niña o niño, ¡es un derecho! Gracias al juego, durante la niñez se empiezan a adquirir de forma automática una infinidad de conocimientos y habilidades del lenguaje, sociales, motoras y cognitivas que servirán para toda la vida.

Siendo tantas las ventajas de las actividades lúdicas, estaríamos desperdiciando muchos de los conocimientos que el juego puede proporcionar a los niños, niñas y sus cuidadores, si lo condicionamos al carácter de premio por cumplir alguna actividad que no se considera divertida pero que es imprescindible realizar, como puede ser bañarse, almorzar o las tareas escolares. Para aprovechar la sumatoria de beneficios para el desarrollo que sin duda se adquieren al jugar, podemos trasladar la diversión a todas las aristas de la educación y de esta forma direccionar el interés de los niños y niñas a otro tipo de actividades presentando los deberes de manera más entretenida.

 

 

En este artículo iremos desglosando consejos para poder sacar al máximo las ventajas que el juego puede proporcionar a la crianza.

 

 

  • Qué jugar y cuáles son los beneficios en cada edad

 

 

Los niños y niñas juegan por naturaleza, es algo instintivo y son ellos mismos quienes guían las actividades de acuerdo a su interés que varía en relación a la edad y la etapa por la que está pasando. Por ejemplo; antes de encastrar figuras de un rompecabezas primero se puede empezar por el concepto de los colores y las formas con ayuda de plastilinas. Es cuestión de investigar y ver qué cosas se pueden ofrecer a cada edad para estimular ciertos aprendizajes y conceptos básicos sobre los que partir y así avanzar a través de los distintos periodos hasta llegar al ingreso en la escuela.

 

 

Algo que no muchos sabíamos es que el juego está presente desde que nacemos, entendiendo este como la interacción que se da con el entorno. Entonces, esas sonrisas, caricias y canciones que los familiares les dan a sus bebés producen habilidades sensoriales relacionas al olfato, la vista, el oído, gusto y tacto, que le permitirán reconocer a sus abuelos y abuelas, madres y padres o hermanos y hermanas.

 

 

A partir de los uno o dos años están los llamados juegos sensoriomotores, que, de la misma forma que durante los primeros días de vida, se estimula las sensaciones del cuerpo de una manera no más difícil, pero si un poco más compleja porque implica la idea de proporcionar al niño o niña un elemento externo con el que poder interactuar.

 

 

Estas actividades sensoriomotoras pueden presentarse por medio de juegos libres; ofreciendo ciertos materiales al niño o niña y permitiendo que ellos manipulen y exploren los objetos que le están siendo ofrecidos. También el juego puede implicar la intervención del cuidador o cuidadora, quien también puede interactuar con los elementos o proponer canciones y bailes al niño o niña. En ambos casos es sumamente necesaria la participación de una adulta o adulto significativo, esto quiere decir que sea alguien responsable y de su entorno cercano.

 

 

Es necesario ir alternando entre juegos “agitados” y “tranquilos”, porque ambos producen distintos tipos de estímulos. Eso no significa que se les deba permitir jugar en cualquier momentos y horario, los adultos tienen la responsabilidad de direccionar las actividades; si ya es de noche, pronto habrá que cenar y luego dormir, entonces se puede sugerir un juego de mesa o pintar con crayolas, en cambio si durante todo un día el niño o niña ha estado en la escuela, sentado, copiando lecciones, es probable que salir al patio y gastar energía jugando a la pelota sea útil para distenderse.

 

 

Es importante no olvidarnos de que cada actividad está relacionada a las posibilidades y habilidades que el niño o niña va adquiriendo y el contexto en el que se encuentra.

 

 

  • Tips para los cuidadores y cuidadoras

 

 

Si bien es el niño o niña quien guía de forma natural el curso de su aprendizaje por medio del juego, los adultos deben intervenir cuando el juego sugiere un peligro para los niños y niñas, o como mencionábamos anteriormente, si el horario y el tipo de actividad no aportan de manera positiva a la rutina familiar, en donde por cierto también existe un sinfín de tareas cotidianas a las que se les puede sacar provecho; cocinando, por ejemplo, se aprende sobre los colores, texturas y sabores.

 

 

Hay veces que algunos niños y niñas necesitan una incitación para acercarse a ciertas actividades que les permitan aprender y obtener habilidades. Esto requiere el esfuerzo del adulto en buscar herramientas para el desarrollo integral, hoy en día podemos encontrar mucha información en internet e incluso en las páginas escolares de los diarios.

 

 

Por otro lado, aunque amemos a nuestros hijos e hijas y estemos conscientes de la importancia de crear vínculos a través de actividades que sean de interés para ellos, existen momentos en los que el cansancio nos supera, es ahí cuando podemos brindarles los medios para que jueguen solos, que también les servirá para generar autonomía.

 

 

Otro de los grandes beneficios del juego es a la hora de los berrinches, los niños y niñas llevan muy poco tiempo en este mundo, están explorando el abanico de sentimientos que poseemos los seres humanos y aún no son capaces de identificar claramente su enojo u otras necesidades. Cuando ocurren los berrinches es recomendable no dar directamente lo que nos parece que están necesitando, primero hay que poner nombres a las emociones, eso ayudará a que los niños y niñas las vayan reconociendo “me parece que estás enojada/o”, “creo que tenés hambre” y entonces probar a través de un cambio de actividad qué es lo que el niño o niñas está precisando.

 

 

¿Cómo saber si el desarrollo de mi hija/o va acorde a su edad? ¿Es momento de que ya identifique los colores? Son dudas comunes que se tienen durante todo el creciendo de los niños y niñas, esas preguntas pueden ser respondidas con la libreta pediátrica. En ella están indicados los hitos del desarrollo a los que hay que prestar atención ya que pueden indicarnos señales de alerta que nos permitan identificar alguna condición que tal vez esté presentando el niño o niñas y de esta forma acudir a tiempo a profesionales de salud cognitiva y física, que ayudarán por medio de terapias en forma de juego a revertir o acompañar la situación que se esté presentando.

 

 

  • Sobre los juguetes

 

 

Los medios de comunicación y la avalancha de publicidades han instalado en nuestra cultura la idea de que sólo y gracias a juguetes caros los niños y niñas lograrán aprender lo necesario para su crecimiento. Es cierto que hay juguetes manufacturados que favorecen algunas cuestiones del aprendizaje, pero ninguno es imprescindible para la educación y hay muchas alternativas; sonajeros con botellas y maíz, canciones, bailes, cuentos, juegos de tiempos y turnos. Es cosa de buscar en páginas de manualidades o videos tutoriales, opciones creativas que ayuden al bolsillo y aporten a la imaginación.

 

 

Ahora la tan controversial tecnología ¿perjudica o contribuye a la crianza? Se puede empezar por la premisa de que ningún extremo es bueno, en los tiempos en los que vivimos resulta muy difícil escapar de la tecnología, entonces serán los cuidadores quienes decidirán si los niños y niñas tendrán acceso a la misma y en qué medida, siempre con la supervisión de una persona adulta. Los videos de cuenta cuentos, por ejemplo, son una interesante opción de distracción o aplicaciones de rompecabezas y juegos de razonamiento. Se puede encontrar en la tecnología una aliada, sólo hay que buscar el punto medio y sacar provecho a sus beneficios.

 

 

Los niños y niñas con activos de por sí, independientemente de la condición física o cognitiva que puedan tener. Es necesario que se diviertan, jueguen, sientan, prueben, griten y se ensucien, es bueno para su salud e importante para el crecimiento. Gracias al juego se aprende a compartir, interaccionar, esperar turnos, asimilar frustraciones, respetar a los demás, se ejercita la imaginación y se logran solucionar problemas. El juego no es un ensayo para la vida, es parte de la vida, y aunque cada juego tenga sus propias reglas no hay una norma para el mismo, sólo se trata de ir probando cual es la actividad indicada para cada niño y niña.

 

 

Mirá el capítulo de nuestro espacio Teletón Arandu, sobre el juego: https://bit.ly/2ISmOMJ

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