Tomar coraje para vencer el miedo

Mónica Santacruz tiene 19 años y acaba de concluir el primer año de Medicina en la Universidad Nacional de Caaguazú (UNCA). Vive con una discapacidad desde hace tres años y sin importar las barreras con que se encontraba, se esforzó para estudiar la carrera de sus sueños.

 

“Miro hacia atrás y agradezco no haberme dejado vencer por el miedo. Admiro mucho el valor que tuve, porque igual intenté y seguí adelante”. Con estas palabras Mónica resume su 2019. Mientras comenta todo el camino recorrido, le inunda el orgullo hacia sí misma y la enorme satisfacción de poder disfrutar de este tiempo de descanso, después de un año de mucho aprendizaje y varios obstáculos superados, comenta.

 

Consciente de su esfuerzo, igualmente reconoce el acompañamiento que recibe de quienes la rodean. Cándida, su mamá, fue la primera en alentarla a no abandonar su sueño y a sobrepasar cualquier dificultad. Por otra parte, destaca que sus amigas y compañeros de facultad fortalecieron su confianza, con mucho apoyo y cariño. “Gran parte de cómo encaré mi discapacidad, desde el día 1, es gracias las personas increíbles que tengo a mi lado y agradezco todos los días por eso”, nos cuenta.

 

Toda esta contención fue importante para que Mónica pudiera hacer frente varios desafíos, como la transición del colegio a una carrera que exige mucho más tiempo y empeño, al mismo tiempo que se mudaba de San José de los Arroyos a Coronel Oviedo para poder acceder con mayor facilidad a la universidad. Además, tuvo que lidiar con un problema de salud, que le obligó a dejar de lado los estudios por un tiempo.

 

 

 

Accesibilidad: una universidad que mueve los límites

La Facultad de Medicina de la UNCA realizó adaptaciones para que Mónica pudiera desenvolverse, sin precisar ayuda. Estos cambios significan logros enormes en el proceso de seguir construyendo una sociedad realmente inclusiva, donde se busca que las oportunidades sean para todos y todas. “En la universidad tengo total autonomía y esa es una de las mejores cosas que una persona dependiente de silla de ruedas puede pedir. Todos a mi alrededor se volvieron un poco más conscientes de lo que es la discapacidad, de lo que implica”, relata.

 

 

 

Mónica invita a la gente a elegir siempre el camino del amor y la empatía. Por último, afirma: “Y lo más importante: que aprendamos que discapacidad no es sinónimo de incapacidad. Y yo creo que una discapacidad nos da una forma única de ver el mundo. Yo, personalmente, agradezco mucho todo lo que aprendí en este camino.”

 

Este año, Mónica tuvo la oportunidad de relatar su historia de vida en en el evento Teletón, donde pudo compartir cómo venció el miedo y afrontó obstáculos para poder estudiar la carrera que le apasiona, y cómo el apoyo que recibió, asistiendo a la Fundación, le fortaleció lo suficiente como para derribar las barreras que se interponían en su camino. Cabe destacar que ella forma parte del pequeño porcentaje de la población con discapacidad que pudo acceder a los estudios universitarios.

 

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