La ONU describe a las personas con discapacidad (PcD) como la “minoría más amplia del mundo”, ya que por lo general se encuentran en una situación de alta vulnerabilidad económica y tienen menor acceso a la educación. Esto se da principalmente porque no pueden contar con servicios como el acceso a la información o al transporte, y porque no cuentan con todos los recursos y conocimientos necesarios para defender y poder gozar planamente de sus derechos.

Sumadas a estas barreras, nos encontramos también con factores como la discriminación en distintos ámbitos de la vida cotidiana y la falta de conocimiento con respecto al tema discapacidad. En la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se detalla y reconoce que la existencia de dichas barreras impide la participación total y efectiva de las PcD en la sociedad.

 

Está ampliamente demostrado que, al borrar estos obstáculos, se da la inclusión de las PcD para que puedan participar de forma activa en los distintos espacios existentes en la vida social y económica de sus entornos. Para eliminar los obstáculos, es necesario cambiar el paradigma patológico y clínico de la discapacidad hacia el paradigma inclusivo, social y comunitario.

 

 

 

La accesibilidad y la inclusión de las PcD son derechos fundamentales reconocidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, son las condiciones sin las cuales no pueden gozar de otros derechos. Es en este el documento el que busca impulsar que las PcD puedan llevar una vida independiente y participar activamente en el desarrollo de la sociedad, además solicita a los Estados que tomen las medidas apropiadas para darles pleno acceso a la actividad cotidiana y eliminar todos los obstáculos a su inclusión.

 

Todos tenemos la tarea de mover los límites, ¡eliminar esas barreras para empoderar a las personas con discapacidad y garantizar la inclusión e igualdad!

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