Marisu Pedernera, profesional de la Fundación Teletón publicó un artículo sobre la importancia del trabajo colaborativo entre profesionales terapéuticos y familias para promover el desarrollo y crecimiento de los niños con discapacidad, en la 6º edición del boletín del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN), organismo especializado de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en materia de niñez y adolescencia. De esta manera, Paraguay tiene una importante participación en una publicación de este tipo.

El artículo es el siguiente:

Atención temprana en entornos naturales, mediada por el empoderamiento familiar

Resumen: El presente artículo pretende describir cómo se genera y potencia el desarrollo y aprendizaje infantil en entornos naturales, mediado por el empoderamiento familiar, reconociendo la gran influencia que ejercen la familia y los sistemas sociales sobre el desarrollo infantil.

 

Trabajar colaborativamente con familias de niños y niñas en edades de primera infancia es una premisa que está siendo contemplada cada vez con mayor frecuencia en el campo de la atención temprana y la educación inicial. Los enfoques actuales resaltan la importancia de familias de niños y niñas en la construcción de habilidades y capacidades para promover el desarrollo infantil y, consecuentemente, mejorar la calidad de vida de la familia en general.

 

Uno de los expertos en las prácticas centradas en la familia es Carl Dunst, quien las definió de la siguiente manera:

“Las prácticas centradas en la familia tratan a las familias con dignidad y respeto; proporcionan a los miembros de las familias información necesaria para tomar decisiones y opciones informadas; activamente involucran a las familias en la obtención de recursos y apoyos; y los profesionales saben responder y ser sensibles a las demandas e intereses de la familia”.

(Dunst, C. J., 2000)

 

Siguiendo la misma línea, Turnbull abordó la misma idea proponiendo los siguientes principios centrados en la familia:

a) La adopción de una perspectiva socio familiar, que sugiere la expansión de la definición de atención temprana.

b) La movilización más allá del niño y de la niña como foco único de intervención, hacia la familia como unidad de intervención.

c) Mayor énfasis sobre el empoderamiento familiar como objetivo de la intervención.

d) El foco con el que la familia identifica sus propias necesidades y aspiraciones como principales objetivos de intervención.

e) Mayor énfasis en la identificación y el fortalecimiento de las habilidades de la familia como forma de aumentar la calidad de vida familiar.

f) Mayor énfasis en el fortalecimiento de la red social de la familia, y la utilización de dicha red como apoyo para alcanzar los objetivos propuestos.

g) El cambio y la expansión del rol del profesional de atención temprana y la familia, y las formas en que dichos roles son desempeñados. (Turnbull, A. P. et al., 2007).

 

Dichos principios han revolucionado el enfoque y las prácticas profesionales en atención temprana, proponiendo adoptar una filosofía centrada en la familia, en donde se la reconoce y valora a partir de sus propias capacidades y se la apoya en la adquisición y el desarrollo de nuevas capacidades que permitan mejorar su calidad de vida.

 

A lo largo de la historia de la atención temprana, las prácticas profesionales y el relacionamiento con la familia han ido cambiando y evolucionando. En los años 60, los profesionales asumían un rol de expertos, no sólo en desarrollo infantil sino también sobre la familia, prescribiendo tratamientos en contextos clínicos sin considerar sus necesidades, prioridades e intereses. Más tarde, en los años 70, la atención estaba puesta en entrenar a los padres como co-terapeutas, pero luego este enfoque ha sido percibido como paternalista, ya que eran los profesionales de atención temprana quienes decidían qué debían hacer los padres y los entrenaban para ello. A partir de los años 80, se inició una movilización hacia los principios centrados en la familia, en los cuáles se promueve el equilibrio de autoridad y responsabilidad entre el profesional de atención temprana y la familia trabajando de manera colaborativa. Actualmente, el enfoque se orienta hacia el empoderamiento familiar, apoyando a las familias en la identificación de sus necesidades y prioridades, en la toma de decisiones, y ayudándolas a construir sus capacidades para promover el desarrollo infantil durante sus rutinas diarias.

 

Pero, ¿por qué es importante trabajar en colaboración con las familias?

 

Durante los primeros años de vida, críticos para el desarrollo infantil, la familia es el principal contexto que provee de experiencias al niño y a la niña, y el único contexto que se mantiene y sostiene a lo largo del tiempo, más allá de los profesionales de atención temprana u otros apoyos que la familia pueda tener. Dentro del contexto sociofamiliar existen factores que influyen directamente sobre el desarrollo infantil, tales como la situación socioeconómica de la familia, el nivel de educación de los padres y el entorno en el cual viven. Tal como lo expone la teoría ecológica de Bronfenbrenner (Bronfenbrenner, U., 1986), al hablar de entorno no sólo se habla del entorno inmediato al niño y a la niña, sino también de los factores estructurales tales como la sociedad, la cultura, los sistemas de educación, salud y protección, la legislación, etc.

 

Los principios de las prácticas centradas en la familia apuntan a que se debe dar la oportunidad a los padres de ser simplemente padres, fomentando la calidad de las interacciones padre y madre – hijo e hija, aumentando, consecuentemente, el funcionamiento de toda la familia.

 

Es importante considerar que los procesos que influyen en el desarrollo infantil son producidos por las interacciones del niño y la niña con el entorno y las personas. Dicha combinación tiene características específicas, pudiendo ser conceptualizadas en dos categorías: factores de riesgo o factores de oportunidades. Los factores de riesgo pueden interferir con el desarrollo adecuado del niño y la niña, e impactar negativamente en el mismo. Por otro lado, los factores de oportunidades pueden mejorar el desarrollo infantil, promoviendo el aprendizaje e impactar positivamente en la vida del niño y de toda la familia.

 

El profesional de atención temprana que utiliza prácticas centradas en la familia debe, primeramente, conectarse con ella a través del respeto, la dignidad y la empatía, considerando los factores familiares que influyen en el desarrollo infantil tales como el nivel de educación de los padres, la situación socio económica y el entorno social en el cual viven. La suma de éstos y otros factores determinan la calidad de vida familiar, y las prácticas centradas en la familia deben estar orientadas a apoyarles para facilitar y acompañar el desarrollo de su hijo.

 

De esa forma, la atención temprana, bajo el paradigma de los principios y las prácticas centradas en la familia, se puede resumir como una serie de interacciones de apoyo entre familia y profesional, centradas en las necesidades de la familia y caracterizadas por el compromiso, la igualdad, la comunicación positiva, el respeto y la confianza mutua. Actualmente, se habla de empoderamiento colectivo porque se incluye a todos los participantes, tanto la familia como los profesionales de atención temprana, intercambiando habilidades y conocimientos, envueltos en un proceso de aprendizaje bidireccional. (Grau, P. G., 2015).

 

Entonces, ¿cómo aprenden los niños y las niñas?

 

Los niños y las niñas aprenden a lo largo del día, durante las rutinas que se llevan a cabo en sus entornos naturales, cuando tienen la necesidad concreta de poner en práctica una habilidad para funcionar satisfactoriamente en dichas rutinas y aprender de ellas. Así también, adquieren y sofistican dicha habilidad cuando tienen la oportunidad de practicar, una y otra vez, en distintas rutinas de sus entornos naturales (casa, escuela, parques/plazas, casa de otros miembros de la familia o vecinos, etc.) (McWilliam, R. A., 2016).

 

En cuanto al funcionamiento infantil en las rutinas diarias, es importante reconocer que el mismo no está dividido por áreas del desarrollo infantil (cognitivo, socioemocional, motor, comunicacional, adaptativo). Usualmente, profesionales de distintas disciplinas direccionan sus intervenciones a cada una de las áreas del desarrollo infantil, de manera aislada, buscando incrementar la funcionalidad de un área o de otra, sin tener en cuenta las demás áreas, ni las rutinas, ni el contexto en que se ejecutan. Sin embargo, todas las áreas del desarrollo infantil se despliegan en las rutinas diarias como un conjunto, a través de la habilidad que el niño y la niña necesita adquirir, mantener o sofisticar, para alcanzar un adecuado desempeño funcional.

 

¿Cómo los cuidadores de los niños y las niñas pueden promover el desarrollo infantil?

 

Los niños y las niñas aprenden mejor cuando tienen la oportunidad de repetir, varias veces y en varios escenarios, la habilidad que quieren adquirir, mantener o sofisticar, y

quienes pueden direccionar ese aprendizaje son los padres y cuidadores que pasan la mayor parte del tiempo con los niños y niñas.

 

 

 

Tal como lo expresa el gráfico, los cuidadores del niño tienen mayores y mejores oportunidades de promover el desarrollo infantil durante sus rutinas diarias en sus entornos naturales, debido a que pasan una gran cantidad de tiempo juntos. Por lo tanto, los profesionales que apoyan procesos familiares deben ayudar a las familias a fortalecer sus capacidades y habilidades para fomentar interacciones significativas y de calidad.

 

Los adultos tienen la capacidad de adquirir y retener una gran cantidad de información proveída en una sesión intensa y de corta duración, como por ejemplo lo son las lecciones de golf. Sin embargo, utilizando esta misma metáfora para el desarrollo infantil, es importante considerar que los niños y niñas, debido a sus procesos madurativos, aún no son capaces de procesar una gran cantidad de información tan rápidamente como lo hacen los adultos y además transferirla a su entorno natural.

 

El boletín completo de la INN se encuentra disponible aquí.

 

Marisu Pedernera es terapeuta ocupacional, implementadora del Modelo Basado en Rutinas en la Fundación Teletón Paraguay, profesional de intercambio por la Fundación Teletón Paraguay y la Oficina Internacional de Intervención Temprana Basada en Evidencia (Evidence Based International Early Intervention Office – EIEIO) de la Universidad de Alabama – EEUU.

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